A veces, el mayor de los lujos es simplemente detenerse. Babia a Ras nace exactamente de eso: de la inmensa paz de estar "tumbado en los prados de la preciosa Babia, viendo a ras de suelo cómo surge la vida".
Con una paleta de colores subidos incluso oníricos que, más que imitar a la naturaleza, nos transportan directamente a nuestros sueños, Arroyo nos presta sus ojos para observar el instante en el que "brotan las ideas".
Sus trazos son puros impulsos orgánicos "que compiten, progresan y conectan distintas trayectorias". Más que un paisaje, esta serie es una invitación a frenar y dejarnos llevar por líneas que, como él mismo confiesa, "transmiten sueños".